La primera vez que nuestro hijo
va a la colegio tiene entre tres y cuatro años . Este nuevo suceso, supone un
gran cambio en su corta vida. La seguridad que siente en casa junto a sus padres
o tutores se ve amenazada por un nuevo lugar en donde personas que jamás ha
visto pretenden "imponerle" nuevas normas. Encima, debe compartir sus
cosas con niños hasta hoy desconocidos. Tu hijo, al igual que todos los humanos
necesita de un periodo de adaptación en donde entienda que esta nueva
experiencia es buena para él y que puede pasárselo bien. Tomate en serio el
periodo de adaptación, tu hijo se sentirá arropado, y superará la
"prueba" en menos tiempo.
Todos los niños reaccionan de
alguna manera ante esta situación y probablemente el tuyo no sea la excepción.
Es lógico que al sentirse inseguro emplee todos los recursos de defensa que
conoce, incluyendo: lloros
incontrolables, pataleos, intentos de escaparse, pegar a los adultos y a otros
niños, no querer comer, dormir, e incluso retroceder unos años y volverse a
hacer pis en los pantalones. Se siente perdido, abandonado y lo que pretende
es llamar la atención de los adultos como solicitud de atención y apoyo. Tu
tranquilidad será la mejor herramienta para todos en este momento. Aunque te
sientas triste y no te apetezca dejarle "solito", debes tomar valor y
pensar que es un paso necesario. No te agobies, en poco tiempo tu hijo estará
encantado con sus nuevos amigos y maestros. Cuando empieces a ver sus adelantos,
te sentirás tranquila y aliviada.
Lo primero que te recomendamos
es que antes de empezar las
clases:
1. Le hables de su cole
y de todas las cosas buenas que va a encontrar allí. Puedes describirle lo
bonita que va a ser es su clase y lo bien que se lo puede pasar conociendo
nuevas personas.
2. Si es posible, visita
el colegio con el niño, esto la ayudara a familiarizarse y a no sentirse tan
extraño el primer día.
3. Unos días antes y en
la medida de lo posible debes empezar a acostumbrarle a los nuevos horarios: que
se vaya a la cama mas temprano, se levante un poquito antes, que adopte en lo
posible los mismos horarios de las comidas que tendrá allí... Si aún es
pequeño, tiene costumbre de dormir siesta, y el cole no ofrece esta
alternativa, es el momento de
empezar a prescindir de ella.
4.Los primeros días de este
proceso son importantes
para el. Lo ideal sería que le pudieses acompañar, aunque luego utilice
la ruta escolar o le lleve otra persona. Los
primeros días agradecerá tu
presencia porque verá como sus padres se sienten confiados de dejarle allí.
5. Tendrás que ser muy natural y demostrarle tu alegría por quedarse en el cole,
si te ve llorar o nota algo de tristeza, volverá su desconfianza y sensación
de abandono. Sentirá que le estas dejando en un lugar malo para él.
6. Por la tarde, es importante
ser puntual. Sufrirán con cada minuto de tu retraso y entonces es muy
posible que lo que hubiera avanzando en este día se viera derrumbado por nuevos
miedos.
El inicio de la escolarización
se debe tomar como algo natural y no traumático. En principio tu eliges el
colegio de tus hijos; por eso debes fiarte de la gente a la que los encomiendas
y transmitirle esa confianza al niño. No
olvides que el colegio no es un mundo aparte del hogar o de la familia, sino una
prolongación de la educación que se está dando en ella. Por eso, debes
contribuir a que los dos mundos donde se desarrollará tu hijo convivan de forma
armónica y se complementen eficazmente. Recuerda siempre que el colegio
no es un almacén de niños, ni los maestros son canguros; padres y maestros
comparten la función educativa.
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