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Los niños superdotados: cuando ser listo también puede ser difícil.
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Un niño superdotado puede ser
realmente difícil de detectar: ni son los que mejores notas sacan ni tienen
el mejor comportamiento, muchas veces no saben controlar sus emociones y distan
mucho de ser niños con poder de concentración. Es complicado que sea en el
colegio donde detecten la superdotación del niño, ya que precisamente por lo
dicho son niños problemáticos en clase, que retan a la autoridad y que
molestan al resto de la clase por ser muy inquietos. Es más, según las últimas
estadísticas el 66% de los niños superdotados tienen bajo rendimiento
escolar o fracaso.
Una persona con una dotación normal obtiene un coeficiente intelectual en
pruebas psicométricas alrededor de 100, entre 80 y 120. La Organización
Mundial de la Salud considera una persona superdotada con un coeficiente
intelectual por encima de 130. Estos test deben ser realizados por profesionales
cualificados en el tema, pero para llegar hasta aquí existen indicios que nos
pueden alertar de la condición especial del niño.
¿Cómo empieza la sospecha de
tener un niño superdotado?
A continuación enumeramos algunas
características generales de los niños superdotados, pero hay que tener en
cuenta que no todos cumplen todas y que en cambio pueden presentar otras como la
capacidad de liderazgo o, por el contrario,
retraimiento.
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Normalmente ya de bebés presentan indicios: siguen con la mirada antes
que la mayoría de los recién nacidos, sujetan antes la cabeza y aprender a
andar pronto.
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Tienen una gran memoria y aprenden rápido.
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Suelen aprender a leer pronto y en muchos casos sin ninguna ayuda.
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Tienen una gran curiosidad y piden explicación a todo.
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Tienen interés por muchas cosas o concentran dicho interés en una o dos
dedicándole mucho tiempo.
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Suelen ser independientes.
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Quieren saber el porqué de las situaciones, sobre todo si no están de
acuerdo.
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Pueden ser muy desobedientes, inconformistas, retadores. A veces llegan a
tener problemas de comportamiento serios.
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Si están motivados y no han llegado a la fase de niño
“superdotado-aburrido” rinden muy bien en el colegio y sobresalen en
asignaturas.
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Algunos son muy creativos.
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Muchos son muy sensibles y con un sentido del ridículo acentuado.
El niño
superdotado-aburrido:
El problema que se puede
presentar en un niño superdotado es que sencillamente está por encima de lo
que le enseñan en clase. Su comprensión y memorización es mayor que la de sus
compañeros, cuando el niño ya sabe lo que le explican un día tras otro tiende
a ensimismarse y a no prestar atención, simplemente se aburre. Esto lleva a que
no atienda y a la larga pierda el ritmo de la clase: llega el fracaso escolar.
Un niño de estas características
que no está suficientemente motivado puede tener problemas de comportamiento
que son la respuesta a la gran frustración que siente. Pueden ser niños
agresivos, verbal y físicamente, muy rebeldes, niegan sistemáticamente la
autoridad. O niños pasivos, viven en un mundo de fantasía, evitan el contacto
con otros niños, no se defienden cuando les atacan.
¿Qué tengo que hacer?
Depende del niño, hay niños
superdotados que se adaptan bien a su ambiente y no necesitan ayuda ni atención
especial.
En general, el niño superdotado necesita
motivación nunca obligación. No es muy buena idea pretender que el niño,
por mucho coeficiente intelectual que tenga, aprenda a jugar al ajedrez o a
tocar el violín si no le gusta. Hay que ir a su ritmo, respetando sus gustos y
dando cuando el vaya pidiendo las cosas. Tan contraproducente puede ser no
prestar atención a sus inquietudes y hacerle una persona frustrada por ello
como obligarle a ser siempre el que destaque y esperar a que sea brillante en
cualquier situación.
Parece ser que es muy conveniente que
el niño superdotado conozca a otros niños de su misma condición. Para ello lo
mejor es ponerse en contacto alguna de las distintas asociaciones que existen en
España. Ellos guían a los padres y a los niños para lograr lo que todo
superdotado debe ser: un niño feliz.
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