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MARIA
HELENA RODRÍGUEZ B.
Odontóloga
General
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Durante las primeras etapas de la infancia son los padres las personas
responsables de mantener una adecuada higiene oral en sus hijos. Es desde los
primeros meses cuando se van creando los buenos hábitos que repercutirán
durante toda su vida en la salud dental. Debemos entonces conocer algunas
normas que nos permitan realizar la limpieza de forma adecuada.
Los primeros dientes erupcionan entre los 5 y 12 meses de vida y es incluso
antes de este tiempo que debemos retirar los restos de leche y alimento que
quedan en las encías, lengua y carrillos de los niños utilizando una gasa;
debe hacerse de forma muy suave para que no se lastimen las mucosas. Si
estos restos no se retiran, cabe la posibilidad de que se formen hongos o de que
crezcan otras colonias oportunistas.
Una vez que los primero dientes hacen su aparición en boca, puede comenzar a
usarse el cepillo dental. Este debe ser adecuando para cada edad; las
cerdas deben ser suaves, de nylon, con puntas redondeadas y la cabeza
del cepillo debe ser muy pequeña para que pueda tener acceso a la parte
posterior de la boca.
La limpieza debe comenzar siempre por la misma zona, por ejemplo, la parte
superior derecha y seguir siempre el mismo orden (superior izquierda, inferior
izquierda, inferior derecha); así será menos fácil dejar un área sin
limpiar. De esta manera se establece un orden que le facilitará el
trabajo a los niños más adelante. Una posición que contribuye a este proceso, es colocar al niño en forma
horizontal sobre una superficie plana y con la cabeza en el regazo del adulto.
Utilizando la mano izquierda se sujeta la cabeza, y con ayuda de los dedos se puede
retirar lengua y carrillos mientras se hace el cepillado.
Para conseguir abrir la boca del pequeño, podemos deslizar el dedo índice
por el vestíbulo de la mandíbula y ejercer presión al final de este. Debemos
evitar el dentífrico, pues nos quita visibilidad para la higiene, produce
exceso de saliva y causa desasosiego.
El padre debe colocar el cepillo a la altura de los molares (si no han
erupcionado se coloca en el diente más posterior) con las cerdas anguladas
hacia la encía y cepillar suavemente dirigiendo las cerdas hacia arriba si
estamos en los dientes inferiores y hacia abajo si nos encontramos en los
superiores. Algunas veces debe colocarse en forma vertical para cepillar
la zona palatina anterior.
A partir de los 3 años se debe dejar al niño manejar el cepillo para que
vaya desarrollando su destreza sin esperar buenos resultados, (Aún continúa
siendo responsabilidad de sus padres). Un poco antes de esta edad ya se debe
cambiar la postura horizontal por una postura vertical, es decir, de pie, bien
sea frente a un espejo o el niño frente al adulto. A los 9 años el niño
ya es responsable del 50% de su cepillado; el otro 50% corresponde a los padres
y al odontólogo.
Cuando el niño comienza a colaborar en el cepillado, debe realizarlo primero
el padre y luego el niño, así no se verá afectada su autoestima al sentir que
su trabajo está mal realizado.
En la mayoría de los niños los espacios son amplios, con lo cual es
suficiente la utilización del cepillo. En casos en que estos espacios están
cerrados es necesario el uso de seda dental para eliminar la placa depositada en
las zonas interproximales. Hay varias técnicas que el odontólogo puede explicar para utilizar la seda.
Una de ellas es en la que se toma un trozo de unos 20 cms. de largo y se enrolla
en el índice y el anular de ambas manos dejando un espacio de más o menos 5
cms. entre las manos para introducirlo entre los dientes hasta el final del
surco gingival; debe tenerse cuidado para no maltratar la papila interdental
(encía que se encuentra entre dos dientes). Cuando la seda está en esta
posición se desliza sobre la superficie de uno de los dientes arrastrando hacia
la parte oclusal los restos de alimentos. Se realiza la misma operación
en el mismo espacio, pero con el diente adyacente y esto se repite en cada
espacio, tanto en la parte superior como en la inferior.
Otra ayuda que contribuye a la higiene bucal, es el revelador de placa.
Esta en todas las farmacias, y consiste en un comprimido que se coloca en la
lengua del niño y se le pide que la pase por todas la superficies de los
dientes; las zonas que quedan teñidas de rojo muestran que allí
continúa habiendo acumulación de placa bacteriana y se procede a un segundo
cepillado para eliminarla en su totalidad. Este revelador lo podemos conseguir también
en forma líquida y se utiliza dejando caer debajo de la lengua unas gotas y
esperando hasta que se diluyan en toda la boca.
Recordemos que es muy importante realizar la limpieza oral mínimo tres veces
al día, siendo la más importante la de la noche pues al interrumpirse los
movimientos de deglución se facilita la colonización bacteriana.
MARIA HELENA RODRÍGUEZ B.
Odontóloga
General
Paseo del Castellana, 241
Teléfono:
91 315 62 37