Las convulsiones febriles se presentan entre el 1%-5% de niños entre los 6 meses y los 5-6 años de edad.
Su duración varia desde unos segundos hasta 15 minutos, pero normalmente son cortas. Los bebés y niños que las padecen pueden perder el conocimiento, adoptar una postura tónica (contracción muscular y rigidez), un movimiento clónico (relajación y contracción), apretar los dientes y el maxilar, tener incontinencia urinaria o fecal y dificultad respiratoria.
Cuando un bebe o niño las sufre por primera vez es necesario acudir a urgencias para descartar otras causa de convulsión, por ejemplo, meningitis. En cualquier caso hay que acudir al hospital si las convulsiones se repiten, si cambian las características de la convulsión, si sufre cambio de estado mental, nauseas, vómitos, erupciones o temblores.